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enero 24, 2012

Cobrar o no cobrar: ese es el dilema

Por Margarita Rangel Menchaca, Coordinadora de Oppenffisco, Openmex.

¿Debe el empresario asignarse una retribución económica por los servicios laborales que presta a su empresa? Sin duda, la respuesta es: ¡Sí!

El trabajo es un recurso indispensable en el ejercicio empresarial, por lo que cuenta con un valor monetario implícito, establecido por la oferta y demanda laboral existente en el país.

¿Cuál es el valor monetario del director de una empresa, de la recepcionista, de la persona de intendencia, del cobrador, del contador o el diseñador? Esto dependerá del giro y tamaño de la empresa, así como de los conocimientos y experiencia que el individuo brinde en su servicio, aunque también influirá la oferta de prestadores de servicio para una misma vacante.

Los socios que prestan sus servicios para beneficio de la empresa podrán destinar una porción del ingreso como retribución o, bien, considerarlo como aportación de capital. Sin embargo, no deben ignorar el valor monetario del trabajo brindado, dado que nuestra información expresaría de manera incorrecta el valor de los recursos laborales necesarios para el ejercicio empresarial, lo que derivaría en una valuación financiera engañosa de los resultados.

Existe otra razón para planear las retribuciones económicas que corresponden a los socios: satisfacer las necesidades económicas de los mismos.

Sin duda, muchos empresarios destinamos nuestros recursos a la actividad empresarial, con la finalidad de contar con una fuente de ingresos constante. Si no se planea la retribución justa que nos corresponde, derivará en que especulemos sobre la cantidad de recursos de los que podemos disponer, generalmente por encima de la cantidad real, lo que llevará nuestra empresa a la quiebra en el corto plazo.

Los empresarios que prestamos servicios a nuestra empresa recibiremos dos tipos de retribución:

1. Los dividendos que genere nuestra inversión.

2. El pago a los servicios que prestamos.

Los dividendos te serán cubiertos posterior al término del ejercicio (31 de diciembre), dado que hasta entonces sabrás a ciencia cierta a cuánto asciende la utilidad. El monto de los dividendos se calculará en función al margen neto de utilidad (porcentaje de ganancia después de impuestos) y a tu porcentaje de participación en la sociedad (capital que aportaste).

Algo muy importante que debes saber es que, si haces retiros parciales de dividendos previos al cierre del ejercicio, las utilidades se verán afectadas por “la doble tributación”; es decir, deberás pagar ISR por concepto de dividendos y por concepto de utilidad del ejercicio, ambas al 30%. Para evitarlo, es conveniente esperar, dado que una vez que aplicas el ISR del ejercicio a la utilidad, los dividendos ya no causan ningún impuesto.

¿Cuánto debemos pagarnos por los servicios prestados? Lo correcto sería el 1% del ingreso neto de la empresa, de esa manera destinaríamos el 99% restante a la operación y administración de manera efectiva. Sin embargo, es probable que cuando estamos iniciando el 1% no será suficiente, pero asignarnos un ingreso mayor generaría decremento patrimonial.

¿Qué actividad vamos a realizar? ¿Por cuántas horas? Asígnate un precio justo, investiga cuánto vale tu actividad para una empresa del tamaño de la tuya. Tal vez, eres el director general, la recepcionista, el vendedor, el administrador… Empieza por el ingreso más bajo, y ve creciendo a la par de tu empresa.

Antes de cubrir tu ingreso, cumple con todas las obligaciones, con el remanente. ¡Págate hasta por la cuota que habías planeado en un principio! Si no te alcanza, tienes dos opciones: acumular la deuda o registrar tu aportación a capital. En ambos casos, se genera la obligación por parte de la empresa para contigo.

enero 16, 2012

¿Qué me conviene más: persona física o persona moral?

Por Mtra. Nashely Barrera García, Docente Academia de Derecho del Campus Ecatepec.

En el Derecho Fiscal existe un término conocido como empresa, considerando a las personas físicas y personas morales. Éstas contraen derechos y obligaciones, por lo que es importante definir a cada una.

La persona física (persona jurídica individual) es el ser humano, el hombre, en cuanto tiene obligaciones y derechos; es una sola persona.

Las personas morales (personas jurídicas colectivas) son los entes jurídicos creados por el Derecho, por lo que no tienen una realidad material o corporal (no se puede tocar como tal como en el caso de una persona física). Son dos o más personas físicas que integran a una persona moral, aunque también la pueden integrar varias personas morales.

Características de las personas físicas:

a. Personalidad jurídica. Es cuando se inicia su nacimiento, pero a partir de la concepción puede adquirir derechos con tal de que sea viable (capaz de vivir).

b. Fin de la personalidad. Es la muerte que constituye el fin de la personalidad. También con la ausencia, cuando se formula la presunción de muerte (que haya desaparecido y nadie lo encuentre), cesa la personalidad.

c. Capacidad. Es la aptitud para ser titular de derechos o sujeto de obligaciones; es la aptitud para ser sujeto activo o pasivo de relaciones jurídicas.

d. Nombre. Sirve para designar a una persona. El nombre más el apellido determinan en cada sujeto su identificación personal.

e. Domicilio. Lugar donde una persona se establece con el fin de residir.

f. Estado Civil. Es la situación jurídica concreta que guarda en relación con la familia, el Estado o la nación.

g. Patrimonio. Es el conjunto de bienes, derechos, obligaciones y dinero.

h. Nacionalidad. Es la pertenencia de un sujeto a un determinado espacio.

Características de las personas morales:

a. Personalidad Jurídica. Es definida como toda unidad resultante de una colectividad organizada de personas o conjunto de bienes y a los que, para consecución de un fin social durable y permanente, es reconocida por el Estado una capacidad de derechos patrimoniales.

b. Capacidad. Es la aptitud para ser titular de derechos y obligaciones.

c. Razón Social o Denominación Social. Es el nombre en el caso de las personas físicas y constituye un medio de identificación necesario para sus relaciones jurídicas.

d. Domicilio. Es el lugar donde se encuentra establecida su administración, aun cuando tengan sucursales. Si éste es el caso, el domicilio será en cada una de las sucursales.

e. Patrimonio. Es la capacidad, por el hecho de ser personas, de adquirir bienes, derechos, obligaciones y dinero.

En relación al patrimonio, es importante destacar que la persona física responde de sus obligaciones con el total de la misma; en cambio en una persona moral, de acuerdo a la clasificación de sociedades mercantiles, se establece el tipo de responsabilidad de los socios, la cual puede ser limitada, ilimitada o mixta. Por ejemplo, la sociedad anónima, que es constituida bajo una denominación social y su responsabilidad es limitada (hasta el monto de sus acciones o capital aportado), en el caso de un embargo sólo responde por el propio patrimonio de la sociedad mercantil.

Para poder establecer si me conviene ser una persona física o una persona moral, es importante conocer a nuestros clientes, saber cuál va a ser su objeto, el número de socios o, en su caso, si lo va a hacer de manera individual y por qué no quiere constituirse en una sociedad.

En ocasiones, nos encontramos con quien piensa que constituirse en una sociedad es muy costoso y que pedirle asesoría a un abogado puede generarle más gastos. Esto es totalmente falso, ya que lo que se logra con una asesoría es prevenir.

Algo que debemos crearle al cliente es la necesidad de nuestros servicios como abogados y, sobre todo, la conciencia de la responsabilidad que adquieren desde el momento en que celebran un acto de comercio, así como sus consecuencias legales desde el punto de vista fiscal, civil o laboral.

agosto 05, 2011

De informal a formal: el caso de Juan

Por Edgar Vargas González, emprendedor

Corría el año 2008, cuando Juan escuchó en el noticiero sobre una crisis económica mundial que afectaría a la mayoría de las empresas de México y el mundo. Él no le tomó importancia a la noticia, pues tenía una pequeña empresa desarrolladora de un software que facilitaba la contabilidad de las empresas, así como la toma de decisiones por medio de cálculos muy exactos.

Con lo que no contaba Juan es que, debido a esta crisis, las empresas redujeron sus gastos y, por lo tanto, los pedidos que tenían muchos de ellos fueron cancelados por los clientes.

Juan, un ingeniero recién egresado de la universidad, tuvo siempre muy claro que lo mejor para cualquier profesionista era trabajar por su propia cuenta y, ahora, no podía cambiar de opinión. Pero, “¿Cómo podría aumentar sus ventas si la empresa no estaba establecida formalmente en oficinas y tampoco aplicaba algún método de promoción comercial, seguimiento a clientes o estudio de mercado?”, se preguntaba

Una tarde, navegando por Internet, el joven ingeniero encontró que las incubadoras de empresas ayudaban a los emprendedores con los diferentes problemas que se les presentaran. Como ya se habían agotado los pocos recursos con los que contaba su negocio y necesitaba de un crédito, acudió a una asesoría a la incubadora de su universidad, donde se enteró que la Secretaría de Economía, a través de una convocatoria anual promovida por las incubadoras de empresas, otorgaba el dinero necesario para establecer un negocio.

A Juan le interesó esta alternativa de financiamiento, pero no estaba muy convencido de dar los resultados necesarios para poder pagar el crédito. Sin embargo, como ya contaba con las diferentes asesorías que impartía la incubadora de empresas para mejorar la gestión del negocio, pudo formalizar su proyecto y acceder al crédito gubernamental.

El caso de Juan es alentador. No dudes más y acércate a la Incubadora de Empresas de tu campus, la cual te invita a participar en las diferentes convocatorias que promueve, como el concurso de UNITEC y el Premio Santander.

agosto 04, 2011

De empresa informal a formal

Por Brenda Lorena Fernández Avilés, emprendedora

Cuando comencé mi negocio, lo hice en un local por el cual transitaban muchísimas personas, ya que estaba ubicado en la cercanía de una escuela. Esto para mí significaba una oportunidad sin igual, porque vendía cuadernos hechos de hojas recicladas.

Al comienzo, me iba bastante bien. No podía quejarme, era dueña de mi tiempo, y mis ventas estaban aseguradas hasta que me di cuenta que podía crecer y que no debía conformarme con mis ventas.

Después de un análisis de mi situación actual, me di cuenta que estaba desaprovechando un mercado con mucho potencial, que podría significar lanzarme a lo grande y generar las ventas que jamás imagine. El camino que me esperaba era largo y, sin duda alguna, habría obstáculos que tendría que superar. Sin embargo, debía pasar de lo informal a lo formal.

En la actualidad, son pocos los jóvenes que desean y ambicionan algo en la vida, pero tú puedes ser la gran diferencia. Cuantos no hemos soñado con que se nos tome en cuenta con alguna idea de negocio, alguna innovación, algo que demuestre lo valiosas que son nuestras ideas. No esperemos más y pongamos en marcha eso que tanto anhelamos.

Una vez que tomemos la decisión de arriesgarnos y luchar por ese sueño, debemos materializarlo. ¿Cómo? Con ayuda de las incubadoras de empresas, las cuales te ofrecen todas las herramientas necesarias para darle forma a tu idea de negocio.

Lo importante no es lograr tener un negocio; lo importante es mantenernos y perdurar. Esto lo podemos lograr a base de mucho esfuerzo y la ambición de no sólo querer tener un changarro, sino pensar en tener una empresa formal.

Sabemos que el camino que hay que recorrer es muy largo y que puede tener infinidad de obstáculos que debemos aprender a superar. Pese a todo, podríamos empezar por querer hacerlo y pasar de ser emprendedores a empresarios.